La Cuaresma de este año se ha convertido en un laberinto. Este, está lleno de caminos que no conducen a ningún sitio, pero que a veces nos metemos en ellos. Lo importante es reconocer que nos hemos equivocado, rectificar y elegir otro, hasta dar con el correcto. El que nos conduce a Jesús.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR