Los niños y niñas llegan a un gran almacén; llevan los corazones llenos de acciones, de palabras bonitas, de oraciones, de vivencias, de emociones… todos metidos en unas cajas para que lleguen a otros niños. Jesús se encarga de almacenarlos y enviarlos. Qué satisfacción cuando hacemos las cosas bien y otro puede beneficiarse. Este verano muchos niños y niñas estarán muy contentos de su esfuerzo durante el curso.

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