Los niños han terminado su trabajo durante esta Cuaresma. El resultado: un corazón muy grande; un corazón para compartir, comer y partir o partir y comer. Este horno de pan ha sido testigo de la ayuda, el esfuerzo, la colaboración, el cariño…Estamos en la Pascua, ¡Jesús ha resucitado! ¡Ha ganado! Y estamos muy contentos, porque permanece con nosotros para siempre. Ahora es el momento de poner en funcionamiento nuestro corazón alegre, con los demás y con Jesús. ¡Buena Pascua!

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